Desde que supe que era posible conectar un segundo, tercer o cuarto monitor al mismo equipo luche por conseguir una gráfica que pudiera satisfacer esas necesidades. Cuando por fin lo logre, al principio no le daba ninguna utilidad a tener dos monitores, ojo los dos eran de 15” pero uno de tubo. Resultaba odioso ver el cambio de resolución de un monitor a otro, nunca se ponían de acuerdo. Era más algo para llamar la atención.

Mas adelante a lo largo que aumentaban mis conocimientos informáticos, cada vez me era más necesario por ejemplo el prestar atención a un tutorial mientras trabajaba, por lo que los dos monitores de 15 se transformaron en uno de 17 y el de 17 en dos de 24”. Actualmente son los que utilizo, uno conectado por HDMI y el otro por DVI-D, solo puedo decir que ahora no puedo vivir sin dos monitores, es una de las mayores comodidades informáticas que he experimentado, el poder ver una película mientras estás trabajando, poder editar una fotografía pudiendo mirar la foto original al mismo tiempo, prestar atención a un tutorial mientras editas, una gozada.


Mi obsesión por la ampliación de mi escritorio llegó a un punto de locura, una vez conecte 5 monitores, uno era mi reloj, el otro mi termómetro, el otro entretenimiento, el resto trabajo. Llegé a la conclusión de que el número de monitores no es equivalente al grado de comodidad.

Mucha gente seguramente después de leer esto se ponga a buscar sus viejos monitores en el trastero, pero antes que comencéis esa cruzada tener presente que el tener más de un monitor no es para todo el mundo si básicamente no trabajas mucho delante de un PC o no eres capaz de gestionar tu mente para captar dos ideas, no creo que te adaptes. Por probar no perdemos nada.