A escasos meses de la llegada de Windows 8 en su versión final muchos usuarios después de probar la gran cantidad de versiones de prueba aun siguen con la duda de si cambiar o no de sistema. Yo me incluyo.

Los cambios que nos presenta Windows 8 resultan sumamente atractivos, por no hablar de que seguramente la gran mayoría de nuevos software (en especial juegos) mejoren su rendimiento para este sistema. Esta puede ser una excusa para migrar de OS, no obstante, nos encontramos con el “pero”, una interfaz visual ligeramente inútil y poco practica en equipos de sobremesa y portátiles sin pantalla táctil. No imagino a un GAMER o un desarrollador buscando en el menú de Windows 8 sus programas.

Quizás se trate de otro tipo de dinámica algo arriesgada por parte de Microsoft, puede que con el tiempo nos acostumbremos (yo por lo menos no). Realizar unas tareas tan fáciles como ir al panel de control, entrar en Google, imprimir un documento…se convirtieron en toda una cruzada.

Microsoft aun puede modificar algunas cosas, pero no creo que el cambio sea muy importante. “Ya está todo vendido”. Yo cambiaré pero siempre dejando una pequeña partición con la joya que es Windows 7. Esperemos que Windows 8 no se convierta en el nuevo Windows vista.