A día de hoy, el uso de los asistentes virtuales de voz no para de crecer tanto en el ámbito doméstico como en el profesional -de hecho, según datos de la AIMC, el 10,7% de los españoles ya los utiliza, lo que significa 4,3 millones de hogares en nuestro país-. A la par, las búsquedas por voz en los dispositivos (móviles o asistentes del hogar) o las instrucciones dictadas a nuestros coches se normalizan. Por todo esto, la voz adquiere mayor protagonismo si cabe en esta fecha, en la que se recuerda la necesidad de humanizar la tecnología, haciéndola más accesible a todo tipo de usuario.

“La voz no sólo es la herramienta con la que nos comunicamos, sino también con la que estamos consiguiendo eliminar barreras en el acceso y en el uso de la tecnología”, explica Carlos Gavilán, director de desarrollo de negocio de Biometric Vox. “Gracias a la voz podemos acceder y utilizar dispositivos sin necesidad de utilizar las manos o prestar atención visual, lo que implica que personas con discapacidades visuales, cognitivas o de movilidad los pueda utilizar sin problemas”.

Una de las tecnologías que más está impulsando el uso de la voz para interactuar con diferentes dispositivos y servicios es la biometría de voz. Biometric Vox ha desarrollado CheckVox, un sistema basado en inteligencia artificial que permite identificar quién está hablando, independientemente de su contenido, con una certeza prácticamente absoluta mediante el análisis de los parámetros biométricos del hablante. Esta identificación asegura que el dispositivo solo pueda ser utilizado por los usuarios autorizados, y autentica de forma prácticamente inequívoca al hablante para aquellos servicios en los que necesite identificarse.

Además, la biometría de voz posibilita la creación de un perfil único de cada hablante, mejorando la experiencia del usuario y sus opciones a través de la personalización de los servicios que se le ofrecen. En el caso de que existan varias personas registradas en el sistema, éste tendría en cuenta de quién procede la orden para ajustar la acción a las preferencias del solicitante como, por ejemplo, a la hora de poner música.

Los parámetros biométricos de la voz humana son únicos en cada persona y no pueden imitarse ni robarse, ni siquiera, aunque se utilizase una grabación de voz. Por tanto, evita potenciales suplantaciones de identidad.

La biometría de voz no registra el audio que recibe, con lo que se protege completamente la privacidad del usuario. En este sentido, empresas de servicios como bancos o aseguradoras ya pueden validar hoy con total seguridad al hablante en las llamadas y gestiones, a través de la biometría de voz, agilizando los procesos, aumentando la seguridad, eliminado barreras y ofreciendo una atención más personalizada.

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